El director Mark Jenkin se ha establecido como un maestro del “medio de Cornualles”, utilizando los paisajes escarpados y aislados de Cornualles para explorar temas de aislamiento, memoria y decadencia. Su última película, Rose of Nevada , marca la conclusión de su aclamada trilogía de Cornualles y ofrece una inquietante exploración metafísica del tiempo y el dolor.
Una historia de fantasmas ambientada en un pueblo fantasma
La película está ambientada en un desolado pueblo de pescadores despojado de su antigua vitalidad. La ciudad, que alguna vez fue un bullicioso centro industrial, ahora es una colección de pubs vacíos y amarres abandonados, un lugar donde la ausencia de gente es tan palpable como la presencia del mar.
La narrativa está anclada en una tragedia histórica: treinta años antes, un barco pesquero desapareció en el mar, dejando atrás una comunidad marcada permanentemente por la pérdida. El misterio de esta desaparición proporciona el motor sobrenatural de la película cuando, inesperadamente, el barco, el Rose of Nevada de color rojo cereza, reaparece en el puerto.
La mecánica de un bucle temporal
La llegada del barco trae un rayo de esperanza a los lugareños, pero tiene un precio desorientador. La película sigue a tres figuras centrales:
* Nick (George MacKay): Un padre y esposo en apuros y desesperado por mantener a su familia.
* Liam (Callum Turner): Un trabajador itinerante que busca estabilidad.
* Murgey (Francis Magee): Un capitán veterano y canoso que parece ser tan parte del misterio como el barco mismo.
Mientras los hombres se dirigen al mar para conseguir una captura que podría salvar la aldea, se encuentran con un fenómeno que altera la realidad. Al regresar a la tierra, no se encuentran en su propio tiempo, sino 30 años en el pasado.
La tragedia se profundiza a medida que la identidad se desdibuja: Nick y Liam son confundidos con lugareños de la era anterior, hombres cuyo destino estaba ligado a la desaparición que ahora están experimentando. Esto crea una profunda sensación de “desamarre”, donde los personajes quedan atrapados entre las vidas que conocen y un pasado al que no pertenecen.
Temas de duelo y rutina
Si bien la premisa se inclina hacia lo sobrenatural, la película encuentra su núcleo emocional en la reacción humana ante el caos. George MacKay ofrece una actuación destacada y desgarradora, particularmente en escenas en las que Nick se da cuenta de que es un extraño en su propia casa y es recibido por personas que creen que es un hijo muerto hace mucho tiempo.
Curiosamente, la película utiliza el ritmo del trabajo como fuerza fundamental. En medio del desplazamiento temporal, el acto físico repetitivo de pescar (el izado de las redes y el estremecimiento del motor) es lo único que permanece consistente y “real” para los personajes.
La conclusión de una trilogía
Rose of Nevada sirve como el capítulo final de la evolución estilística de Jenkin:
1. Bait : Un drama fundamentado sobre el impacto del turismo en las comunidades costeras.
2. Enys Men : Una exploración surrealista del aislamiento en una isla remota.
3. Rosa de Nevada : Un colofón que fusiona el realismo social de la primera con el surrealismo psicológico de la segunda.
En particular, esta película marca una transición técnica para Jenkin. Habiendo utilizado una cámara Bolex de manivela para sus trabajos anteriores, el final de su trilogía coincide con la falla mecánica de ese equipo específico, lo que señala el cierre de una era distinta en su carrera cinematográfica.
Rose of Nevada es más que una película de género; es una meditación inquietante sobre cómo el pasado continúa atormentando el presente y cómo intentamos encontrar un equilibrio cuando el tiempo mismo se vuelve poco confiable.
Si disfrutaste la actuación de George MacKay aquí, considera ver Femme, un thriller erótico de alta tensión donde ofrece otro giro poderoso y complejo.






























