Cómo las ‘computadoras Harvard’ de Edward Pickering cambiaron la forma en que leemos las estrellas

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Edward Charles Pickering no era sólo un observador del cielo nocturno; fue el arquitecto de un sistema que permitió cuantificarlo. Nacido en Boston en 1846, el físico y astrónomo murió en Cambridge en 1919, pero su legado está grabado en los datos que todavía utilizamos hoy. Antes de sus intervenciones, la astronomía consistía principalmente en apuntar telescopios y anotar posiciones. Pickering la convirtió en una ciencia rigurosa y mensurable.

Su primer paso importante se produjo en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. En 1867, se convirtió allí en profesor de física. Pero no se limitó a sermonear. Construyó el primer laboratorio estadounidense donde los estudiantes tenían que utilizar instrumentos para tomar medidas. No más saludos con las manos. Si no podías medirlo, realmente no lo habías estudiado. Este paso de la especulación teórica a la recopilación de datos empíricos definió su carrera.

El invento que hizo posible la catalogación

El núcleo de la fama inicial de Pickering reside en un dispositivo que inventó: el fotómetro de meridianos. Suena seco. El impacto no lo fue.

Antes de esta herramienta, comparar el brillo de las estrellas era un ejercicio de conjeturas. Un ojo miraba una estrella y el otro una referencia. Los ojos humanos mentían. Se cansaron. Hicieron malas pasadas. El fotómetro de meridianos utilizó un prisma de calcita para yuxtaponer la imagen de una estrella objetivo con un grupo designado de estrellas del polo norte. Permitió una comparación óptica directa del brillo. Eliminó la variable humana.

Utilizando este dispositivo, Pickering compiló la Fotometría de Harvard en 1884. Este fue el primer gran catálogo fotométrico. No era sólo una lista. Era una escala estandarizada. Por primera vez, los astrónomos de todo el mundo pudieron buscar la magnitud de una estrella y confiar en que el número significaba lo mismo que significaba para otra persona. Este fue el nacimiento de datos astronómicos consistentes.

Ampliando la vista: de norte a sur

En 1876, Pickering se trasladó al Observatorio de la Universidad de Harvard como profesor de astronomía y director. El alcance de su ambición creció con la institución. Pero hubo un problema. Las estrellas del norte estaban bien documentadas. El hemisferio sur era un agujero negro en los datos.

Para solucionar este problema, Pickering impulsó el establecimiento del Observatorio de Arequipa en Perú. Se inauguró en 1891. De repente, el Observatorio de la Universidad de Harvard pudo medir las estrellas del sur. Los datos se volvieron globales.

Bajo su dirección, el trabajo se expandió a tres áreas críticas:
1. Fotometría: Una escala refinada de magnitudes fotográficas que traduce la intensidad de la luz en números.
2. Clasificación de estrellas variables: Un sistema para categorizar estrellas que cambiaron de brillo con el tiempo.
3. Espectroscopia estelar: Un método para analizar los espectros de luz de las estrellas.

Este sistema de espectroscopia estelar se convirtió en el estándar universal. No solo fue adoptado por Harvard. Fue adoptado por todos. Durante décadas, si eras astrónomo, utilizabas el marco de Pickering.

Las manos invisibles detrás de los datos

La Fotometría de Harvard y los catálogos posteriores no fueron obra de un solo hombre. Pickering se dio cuenta de que el gran volumen de datos requería más ojos de los que tenía. Contrató a un equipo de mujeres, a menudo referidas