El misterio del orbe dorado: descubrimiento en aguas profundas revela una especie rara de anémona

9

Durante mucho tiempo, un misterioso objeto dorado del tamaño de una pelota de béisbol que descansaba dos millas bajo la superficie del Golfo de Alaska desconcertó a los biólogos marinos. Encontrado aferrado a una roca en las profundidades oscuras, el suave brillo metálico y la extraña forma del objeto dieron lugar a infinitas especulaciones: ¿Era un huevo gigante? ¿Una esponja extraña? ¿O quizás algo completamente desconocido para la ciencia?

Una nueva investigación dirigida por el Museo Nacional Smithsonian de Historia Natural finalmente ha proporcionado una respuesta. El “orbe dorado” no era una criatura viviente por derecho propio, sino más bien un remanente biológico de una rara y enigmática anémona de aguas profundas conocida como Relicanthus daphneae .

Del misterio al microhábitat

El objeto fue descubierto por primera vez el 30 de agosto de 2023 por el vehículo operado de forma remota Deep Discoverer. Ubicada al suroeste del monte submarino Walker, la esfera dorada de 10 cm (4 pulgadas) parecía sorprendentemente fuera de lugar entre las esponjas de vidrio del fondo marino.

Las inspecciones iniciales realizadas por científicos, incluido el autor principal, el Dr. Steven Auscavitch, arrojaron resultados desconcertantes. El objeto carecía de las características anatómicas estándar de un animal, como boca, intestino o tejido muscular. En cambio, parecía ser una colección suelta de material fibroso encerrado en una superficie lisa y en capas.

El avance se produjo a través de dos líneas de investigación específicas:
Análisis microscópico: Los investigadores encontraron que la superficie estaba cubierta de estructuras urticantes especializadas características de Hexacorallia (un grupo que contiene anémonas de mar y corales pétreos).
Pruebas genéticas: El análisis de ADN confirmó que el espécimen estaba relacionado con Relicanthus daphneae, una especie de anémona grande y rara vez vista.

Entendiendo el “Remanente Dorado”

El estudio concluye que la esfera era en realidad una cutícula (una capa exterior protectora) que la anémona había secretado para adherirse al sustrato de roca. En lugar de ser un organismo único, el orbe representa un microhábitat único: un pequeño ecosistema de microbios que viven sobre y debajo del tejido desechado de la anémona.

Este descubrimiento arroja luz sobre la biología de Relicanthus daphneae, un animal que puede crecer hasta 30 cm (12 pulgadas) de ancho con tentáculos largos y fluidos. Si bien se cree que estas anémonas se encuentran en todo el mundo, los científicos rara vez las encuentran.

¿Por qué dejan atrás estos “orbes”?

Si bien el motivo exacto de esta secreción sigue siendo un misterio, los científicos han propuesto algunas posibilidades:
Adjunto: La cutícula sirve como “pegamento” biológico para anclar al animal a rocas o esponjas.
Reproducción: Puede estar relacionado con la laceración del pedal, una forma de reproducción asexual donde un organismo rompe pedazos de su base para crear nuevos individuos.
Movimiento: La anémona puede dejar rastros de este material dorado mientras se arrastra por el fondo marino.

La importancia de la exploración de las profundidades marinas

Este descubrimiento resalta una verdad más amplia sobre la oceanografía: gran parte de la biodiversidad de la Tierra sigue sin cartografiarse y es poco comprendida. El “orbe dorado” sólo fue identificado porque su apariencia inusual llevó a los científicos a investigarlo rigurosamente en lugar de descartarlo como escombros.

Los hallazgos, publicados en el servidor de preimpresión bioRxiv, enfatizan que incluso un solo objeto aparentemente extraño puede desbloquear información vital sobre los complejos ciclos de vida de los organismos de las profundidades marinas.

El descubrimiento del orbe dorado subraya hasta qué punto las profundidades del mar siguen siendo un misterio y demuestra que incluso los “restos biológicos” pueden revelar los secretos de especies raras y esquivas.


Conclusión: El misterioso orbe dorado es una cutícula biológica desechada de la rara anémona Relicanthus daphneae, que sirve como remanente del animal y como hábitat único para la vida microbiana.