Un innovador análisis genético de una momia boliviana de 700 años de antigüedad ha proporcionado la primera evidencia confirmada de que el estreptococo del grupo A (Streptococcus pyogenes ) estaba presente en las Américas mucho antes del contacto europeo. Este descubrimiento desafía suposiciones anteriores sobre la distribución histórica del patógeno y ofrece una nueva ventana a la salud de las antiguas poblaciones andinas.
Un descubrimiento fortuito en los Andes
El descubrimiento no fue el objetivo principal de la investigación, sino más bien un hallazgo significativo durante un estudio más amplio del ADN antiguo. Investigadores del Instituto de Investigación para Estudios de Momias Eurac estaban analizando restos momificados naturalmente encontrados en chullpas, antiguas torres funerarias ubicadas en la meseta andina.
El sujeto del estudio fue un varón adulto joven, caracterizado por un cráneo modificado, que vivió entre 1283 y 1383. Al examinar el material genético de los restos, los científicos identificaron ADN de varios microorganismos, en particular S. pyogenes y Clostridium botulinum (la bacteria responsable del botulismo).
“No buscábamos específicamente este patógeno”, explicó Frank Maixner, director del Instituto de Investigación Eurac y coautor del estudio. “Cuando realizamos análisis genéticos de momias, abordamos el trabajo con una mente abierta, analizando no sólo el material genético humano sino también el ADN de los numerosos microorganismos presentes en los restos humanos”.
Entendiendo el patógeno: de la faringitis estreptocócica a la escarlatina
Streptococcus pyogenes es una bacteria omnipresente en el mundo moderno. Es responsable de una amplia gama de enfermedades, que incluyen:
– Infecciones leves: Garganta estreptocócica común.
– Enfermedades sistémicas: Fiebre escarlatina, que era una de las principales causas de muerte infantil antes de la era de los antibióticos.
– Condiciones graves: Fascitis necrotizante (a menudo llamada “enfermedad carnívora”) e impétigo.
Al aislar un genoma casi completo de un solo diente de la momia, los investigadores determinaron que esta antigua cepa era un “especialista en garganta”. Esto significa que la bacteria probablemente causaba infecciones respiratorias como faringitis estreptocócica o escarlatina, en lugar de infecciones de la piel. Esta conclusión se ve respaldada por el hecho de que estas cepas tienden a prosperar en climas más fríos, muy parecidos al ambiente frío y seco de las tierras altas de Bolivia.
Orígenes evolutivos y contexto ambiental
Los datos genómicos proporcionan una mirada fascinante a la línea de tiempo evolutiva de las bacterias. El análisis sugiere que esta cepa específica divergió de otras S. pyogenes linajes hace aproximadamente 10.000 años.
Esta línea de tiempo es importante porque se alinea con el período en el que los humanos migraron por primera vez a la región andina. Los investigadores especulan que los primeros colonos humanos pueden haber encontrado vida silvestre local que actuaba como reservorio del patógeno, facilitando su introducción en las poblaciones humanas.
Factores que influyen en la salud en la antigua Bolivia
El estudio también proporciona contexto sobre las condiciones de vida del individuo. El joven vivió durante un período de creciente densidad de población y altas tasas de migración en los Andes. Además, el análisis óseo sugiere que su estado nutricional probablemente estaba por debajo del promedio.
Se sabe que estos factores (condiciones de vida hacinadas y posible desnutrición) debilitan el sistema inmunológico, lo que hace que las poblaciones antiguas sean más susceptibles a brotes de enfermedades infecciosas. Si bien los investigadores no pueden confirmar la causa exacta de la muerte de este individuo específico, la presencia de la bacteria resalta las constantes presiones biológicas que enfrentaban las sociedades antiguas.
Por qué esto es importante para la ciencia
Este hallazgo es un hito en la paleomicrobiología. Porque S. pyogenes históricamente ha sido difícil de detectar en restos antiguos, nuestra comprensión de su evolución se ha basado casi por completo en cepas modernas. Este descubrimiento demuestra que el patógeno tiene una historia profundamente arraigada en las Américas.
En el futuro, los científicos pretenden crear un conjunto de datos más completo de genomas antiguos y modernos en Europa, África, Asia y América. Esta comparación global es esencial para mapear completamente cómo ha evolucionado el estreptococo y cómo ha dado forma a la historia humana a través de la enfermedad y la inmunidad.
Conclusión
La identificación del estreptococo del grupo A en una momia boliviana de 700 años de antigüedad confirma que este patógeno común existía en América mucho antes de la llegada de los europeos. Este descubrimiento abre un nuevo capítulo en la comprensión de cómo evolucionaron las enfermedades antiguas y cómo impactaron la salud de las sociedades precolombinas.
