Hurgarse la nariz se vincula con un riesgo potencial de Alzheimer en un nuevo estudio

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Investigaciones recientes sugieren una conexión sorprendente, aunque tentativa, entre hurgarse la nariz con frecuencia y un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer. Un estudio realizado en ratones revela que Chlamydia pneumoniae, una bacteria común en los cerebros humanos afectados por demencia de aparición tardía, puede viajar directamente desde la cavidad nasal al cerebro a través del nervio olfatorio, especialmente cuando el revestimiento nasal está dañado.

La ruta del patógeno al cerebro

El estudio, dirigido por el neurocientífico James St John de la Universidad Griffith en Australia, demostró que C. pneumoniae puede llegar al cerebro en un plazo de 24 a 72 horas en ratones. El tejido nasal dañado, como el causado al pellizcarse o arrancarse, proporciona una vía más fácil para que las bacterias ingresen al sistema nervioso central. Una vez dentro, la bacteria desencadena la deposición de proteínas beta amiloides, que forman placas fuertemente relacionadas con la enfermedad de Alzheimer en humanos.

“Somos los primeros en demostrar que Chlamydia pneumoniae puede subir directamente por la nariz y llegar al cerebro, donde puede desencadenar patologías similares a la enfermedad de Alzheimer”, afirmó St John.

Por qué esto es importante

El Alzheimer es una de las principales causas de muerte y discapacidad, y sus orígenes exactos siguen siendo difíciles de alcanzar. Esta investigación no prueba que hurgarse la nariz cause el Alzheimer, pero identifica un mecanismo biológico plausible que vincula el comportamiento común con la enfermedad neurodegenerativa. El sistema olfativo, ya conocido por su conexión directa con el cerebro, puede servir como una ruta de entrada subestimada para patógenos.

Lo que muestra la investigación

Investigadores de la Universidad de Western Sydney ampliaron estos hallazgos en 2023, reforzando que el sistema olfativo representa una “ruta plausible para la entrada de patógenos” en el desarrollo del Alzheimer. Proponen que una mejor higiene de manos (una lección aprendida de la pandemia de COVID-19) podría actuar como una simple medida preventiva.

La velocidad a la que C. pneumoniae coloniza el cerebro en ratones sugiere que esta vía podría ser significativa incluso en humanos, pero se necesita más investigación para confirmar los mismos efectos.

Los próximos pasos

St John y su equipo están planeando estudios en humanos para validar sus hallazgos. Actualmente, desaconsejan dañar el revestimiento nasal al pellizcar o depilar, ya que esto aumenta el riesgo de entrada de bacterias. La cuestión de si las placas de beta amiloide son una causa o una consecuencia de la infección también permanece abierta a más investigaciones.

Este estudio destaca la compleja interacción entre factores ambientales, infecciones bacterianas y enfermedades neurodegenerativas. Comprender estas conexiones podría desbloquear nuevas estrategias de prevención para el Alzheimer, pero es esencial realizar más investigaciones para confirmar estos hallazgos en poblaciones humanas.