En un experimento poco convencional que desdibuja la línea entre fotografía y física, Tom Liggett, un estudiante de fotografía en la Universidad de Artes de Bournemouth, capturó con éxito imágenes creadas no por luz, sino por radiación cósmica.
Al enviar películas fotográficas a las capas superiores de la atmósfera a través de globos de helio, Liggett ha desarrollado una técnica que produce patrones abstractos únicos formados por partículas de alta energía, un proceso que él cree que es una primicia mundial.
El experimento: fotografía sin cámara
El aspecto más sorprendente del proceso de Liggett es la ausencia de equipo fotográfico tradicional. No hay lente, obturador ni cuerpo de cámara. En cambio, el proceso de “imaginación” se basa en la interacción cruda entre la radiación y la química.
El método es engañosamente simple:
1. Preparación: Se sella una hoja de película negativa fotográfica en blanco dentro de una bolsa protectora de plástico.
2. Ascenso: Un globo de helio transporta el paquete hasta el borde del espacio, alcanzando altitudes de aproximadamente 121.000 pies, aproximadamente tres veces más que la altitud de crucero de un avión comercial.
3. Exposición: A esta altura, por encima del escudo protector de la capa de ozono, la película es bombardeada por una intensa radiación.
4. Descenso: Una vez que el globo alcanza su límite y explota, el paquete vuelve a caer a la Tierra, seguido por un dispositivo GPS.
5. Desarrollo: La película se recupera y se revela en un cuarto oscuro, revelando los patrones que dejan los rayos cósmicos.
“Mucha gente piensa cuando digo estas cosas que hay una cámara involucrada tomando la imagen. No hay nada. Es literalmente solo una bolsa de plástico y una lámina de película dentro”.
De los rayos X al cosmos
Para la mayoría de los fotógrafos, la radiación es una molestia que hay que evitar. Las ondas de alta energía, como las que se utilizan en los escáneres de rayos X de los aeropuertos, pueden empañar o arruinar la película no revelada. Liggett, sin embargo, convirtió este desafío técnico en un medio creativo.
Su viaje comenzó con experimentos controlados utilizando rayos X dentales y hospitalarios para ver cómo los diferentes tipos de radiación afectaban la emulsión de la película. Esta investigación sentó las bases para su salto a la estratosfera.
A través de sus hallazgos, Liggett y su equipo han deducido que los patrones probablemente sean causados por la radiación UVC. Debido a que la película viaja por encima de la capa de ozono (el filtro natural de la Tierra para gran parte de esta radiación), la película queda expuesta a ondas de alta energía sin filtrar que no llegan al suelo.
Por qué esto es importante
Este proyecto es más que una simple curiosidad fotográfica; representa una intersección única de arte y ciencia atmosférica. Mientras que la fotografía tradicional captura el mundo tal como lo ven nuestros ojos, el método de Liggett captura una realidad que de otro modo sería invisible para los humanos.
Al utilizar la atmósfera como un cuarto oscuro gigante e imprevisto, está documentando el entorno de alta energía del borde superior de nuestro planeta, convirtiendo la “interferencia” en arte intencional.
Conclusión: A través de una atrevida combinación de vuelo en globo a gran altitud y experimentación química, Tom Liggett ha transformado la radiación cósmica de un peligro fotográfico a una herramienta para crear formas completamente nuevas de arte visual.






























