Investigaciones recientes cuestionan la suposición arraigada de que el objeto supermasivo en el corazón de la Vía Láctea, Sagitario A (Sgr A ), es un agujero negro. En cambio, los científicos proponen que podría ser una acumulación extraordinariamente densa de materia oscura, un concepto con implicaciones de gran alcance para nuestra comprensión de las galaxias y la naturaleza de la propia materia oscura.
El caso de la materia oscura sobre los agujeros negros
Durante años, los astrónomos han observado estrellas que orbitan alrededor de Sgr A* a velocidades increíbles (hasta un 10% de la velocidad de la luz), lo que confirma la presencia de una poderosa fuerza gravitacional. Las órbitas de las “fuentes G” cubiertas de polvo cerca del Centro Galáctico también se alinean con esta intensa gravedad. Tradicionalmente, esto se ha atribuido a un agujero negro con 4,6 millones de veces la masa de nuestro Sol. Sin embargo, un nuevo modelo sugiere que una masa igualmente masiva de materia oscura podría producir exactamente los mismos efectos.
No se trata sólo de cambiar un objeto invisible por otro. La clave está en el tipo de materia oscura. El modelo del equipo requiere materia oscura “fermiónica”, compuesta de partículas ultraligeras, para formar un núcleo compacto que imita un agujero negro y al mismo tiempo crear un halo vasto y difuso que se extiende más allá de la galaxia visible. Otras composiciones de materia oscura no pueden replicar esta estructura.
El papel de Gaia al desafiar los modelos existentes
La evidencia que respalda esta teoría proviene en parte de los datos recopilados por la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea. Gaia cartografió con precisión la rotación de las estrellas en el halo exterior de la Vía Láctea, revelando una desaceleración en la curva de rotación galáctica, un fenómeno conocido como declive kepleriano.
El modelo cosmológico estándar, que supone una materia oscura “fría” (de movimiento lento), lucha por explicar esta disminución. La materia oscura fermiónica, sin embargo, predice un halo más estrecho y compacto que podría explicar la desaceleración observada. Esto es crucial porque cierra la brecha entre las observaciones en el centro galáctico y las del halo exterior.
La sombra de la duda: Explicando la imagen del Telescopio del Horizonte de Sucesos
Un desafío importante a la hipótesis de la materia oscura es la imagen de Sgr A* capturada por el Telescopio del Horizonte de Sucesos (EHT). El anillo brillante alrededor de una región central oscura parece consistente con la sombra proyectada por un agujero negro. Sin embargo, los investigadores han demostrado que un núcleo denso de materia oscura fermiónica también puede desviar la luz con suficiente fuerza como para crear una sombra similar, a pesar de ser invisible a la observación directa.
“Nuestro modelo no sólo explica las órbitas de las estrellas y la rotación de la galaxia, sino que también es consistente con la famosa imagen de la ‘sombra del agujero negro’”, dice Valentina Crespi, líder del equipo del Instituto de Astrofísica de La Plata.
Próximos pasos: probar la teoría
Si bien el modelo de materia oscura ha replicado con éxito los comportamientos observados, incluidas las órbitas estelares, la estructura galáctica y la sombra del agujero negro, aún está en sus inicios. El equipo propone futuras observaciones utilizando el Very Large Telescope (VLT) para buscar “anillos de fotones” alrededor de Sgr A*. Su presencia confirmaría la existencia de un agujero negro; su ausencia podría reforzar los argumentos a favor de un núcleo de materia oscura.
El debate está lejos de estar resuelto. El misterio central de la Vía Láctea persiste: ¿un cúmulo de materia oscura o un agujero negro supermasivo? Sólo más observaciones revelarán la verdad.





























