Fósil antiguo revela secretos sorprendentes de los primeros ancestros de los mamíferos

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Durante más de siete décadas, la identidad de Cistecynodon parvus –un pequeño cinodonte de la era Triásica cuyos restos fueron desenterrados por primera vez en Sudáfrica en 1952– ha desconcertado a los paleontólogos. Ahora, una tomografía computarizada de última generación ha establecido definitivamente a esta criatura como una especie única y sorprendentemente primitiva, arrojando nueva luz sobre la evolución de los mamíferos.

Un misterio de larga data resuelto

El fósil, que consiste en un único cráneo de 5,72 centímetros encontrado cerca de Maletswai, en la provincia del Cabo Oriental, ha sido reclasificado repetidamente. Algunos investigadores sugirieron que era un juvenil de otra especie conocida, mientras que otros cuestionaron si siquiera pertenecía al grupo de los cinodontes. El problema era que los detalles internos clave estaban ocultos dentro de la roca.

Por qué esto es importante: Los cinodontes son fundamentales para comprender el origen de los mamíferos. Representan un paso fundamental en el viaje evolutivo desde ancestros parecidos a reptiles hasta las primeras criaturas peludas y de sangre caliente. La incertidumbre en torno a una sola especie de este linaje altera el panorama más amplio.

Imágenes avanzadas revelan anatomía oculta

Un estudio reciente empleó tomografías computarizadas (TC) para reconstruir digitalmente el cráneo, la mandíbula y la anatomía interna del fósil. Esta técnica no destructiva permitió a los científicos examinar características que antes estaban ocultas a la vista. Los resultados sitúan a Cistecynodon parvus firmemente entre los cinodontos basales, o más primitivos, en una fase más temprana del árbol evolutivo de lo que se pensaba anteriormente.

¿Un estilo de vida excavador?

Las tomografías computarizadas revelaron varios rasgos inusuales. En particular, el fósil exhibía un vestíbulo agrandado en el oído interno, un pequeño agujero parietal y la ausencia de agujeros carotídeos. Los investigadores interpretan estas características como adaptaciones a un estilo de vida subterráneo.

La idea clave: El oído interno inflado sugiere una mayor sensibilidad a los sonidos de baja frecuencia, un rasgo observado en los animales excavadores modernos. Esto sugiere que Cistecynodon parvus probablemente era una especie fosorial obligada, lo que significa que pasó la mayor parte de su vida bajo tierra.

Sobrevivir a la extinción masiva

El estudio concluye que Cistecynodon parvus representa un linaje basal de cinodontes en el sur de África que sobrevivió al catastrófico evento de extinción masiva del final del Pérmico. Esto la convierte en una fauna relicta que persistió hasta principios del Triásico Medio, hace entre 247 y 237 millones de años.

“Los datos respaldan firmemente que Cistecynodon parvus es un taxón válido de Cynodontia basal no eucinodonte”, afirman los investigadores.

Este descubrimiento no sólo resuelve un debate taxonómico de décadas de antigüedad, sino que también añade una pieza crucial al rompecabezas de la evolución temprana de los mamíferos, demostrando que el linaje era más diverso y resistente de lo que se imaginaba anteriormente.


Fuente: Lund, E. S., et al. (2026). Redescripción del cinodonte del Triásico Cistecynodon parvus y reevaluación de su filogenia. The Anatomical Record, publicado en línea el 19 de marzo; doi: 10.1002/ar.70179.