Antiguo cocodrilo cazado “Lucy” y su especie en Etiopía

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Una especie de cocodrilo fósil recientemente identificada, Crocodylus lucivenator, alguna vez patrulló los mismos humedales etíopes que el famoso homínido Australopithecus afarensis, la especie más conocida por el fósil de “Lucy”. Este enorme depredador, que vivió hace entre 3,4 y 3 millones de años, pesaba hasta 1.300 libras y medía 15 pies de largo. Fue el superdepredador de su época y probablemente representaba una amenaza directa para los primeros ancestros humanos.

Un depredador formidable

Crocodylus lucivenator era un cazador de emboscadas, que acechaba bajo el agua para atacar a presas desprevenidas que venían a beber. El profesor Christopher Brochu, de la Universidad de Iowa, afirmó sin rodeos: “Era el depredador más grande de ese ecosistema… y la mayor amenaza para nuestros antepasados ​​que vivían allí”. El registro fósil confirma que este cocodrilo habría cazado Australopithecus afarensis, incluidos los individuos representados por los restos de “Lucy”.

La especie se identifica a partir de una extensa colección de 121 fósiles (cráneos, dientes y fragmentos de mandíbula) descubiertos en la Formación Hadar de Etiopía. Una mandíbula inferior muestra heridas curadas, probablemente de un choque violento con otro cocodrilo. La paleontóloga Dra. Stephanie Drumheller señala que ese comportamiento de morderse la cara es común en todo el árbol genealógico de los cocodrilos, lo que sugiere que esta antigua especie era agresiva incluso hacia los de su propia especie.

Una mezcla evolutiva única

Crocodylus lucivenator combina rasgos de varios cocodrilos extintos de África Oriental, incluidas algunas características observadas en especies más recientes. En particular, poseía una cresta elevada distintiva a lo largo de su hocico, que también se encuentra en los cocodrilos neotropicales modernos y en especies de Libia y Kenia. Los investigadores creen que este antiguo linaje de cocodrilos era exclusivo del este de África y formaba una rama distinta en el árbol evolutivo.

Curiosamente, si bien la Formación Hadar parece haber albergado sólo Crocodylus lucivenator durante el Plioceno, los sitios cercanos en la cuenca de Turkana contenían hasta cuatro especies de cocodrilos al mismo tiempo. La razón de esta diferencia en la biodiversidad aún no está clara, aunque las variaciones en el hábitat pueden influir. El entorno de Hadar estaba formado por bosques, pastizales y matorrales junto a lagos y ríos.

Por qué esto es importante

El descubrimiento de Crocodylus lucivenator proporciona una imagen más completa del entorno prehistórico en el que evolucionaron los primeros homínidos. Destaca los peligros que enfrentaron los primeros humanos, no solo por parte de otros mamíferos, sino también por los enormes reptiles que los cazaban activamente. Comprender estas presiones nos ayuda a reconstruir las fuerzas selectivas que dieron forma a nuestros antepasados. El registro fósil demuestra que la supervivencia en el Plioceno fue brutal, e incluso el Australopithecus afarensis era vulnerable a la depredación.

La investigación, publicada en el Journal of Systematic Paleontology, confirma que Crocodylus lucivenator era una de las pocas especies capaces de prosperar en este entorno dinámico. Su supervivencia a través de hábitats cambiantes subraya su adaptabilidad y dominio en el antiguo paisaje africano.