Los astrónomos han descubierto un objeto celeste sin precedentes, denominado “Nube-9”, una nube masiva, oscura y rica en gas que nunca llegó a convertirse en una galaxia. Este hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal Letters y presentado en la reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense, proporciona pruebas sólidas que respaldan el modelo cosmológico líder del universo.
Una reliquia primordial
Ubicada a 14 millones de años luz cerca de la galaxia espiral Messier 94, Cloud-9 es un raro ejemplo de un halo de materia oscura que carecía de la masa crítica necesaria para colapsar y convertirse en una galaxia de pleno derecho. A diferencia de la mayoría de los halos de materia oscura, que permanecen invisibles, Cloud-9 retiene suficiente gas para ser detectado mediante observaciones de radio, lo que confirma una predicción clave del modelo Lambda de materia oscura fría (LCDM).
“Estos “halos oscuros” deberían ser abundantes, pero la mayoría de ellos no retienen gas hidrógeno y, por lo tanto, permanecen invisibles”, explica Deep Anand, autor principal del estudio.
El descubrimiento sugiere que el universo puede estar lleno de halos similares de materia oscura de baja masa, desprovistos de estrellas, como predicen los modelos teóricos.
De señal de radio a anomalía confirmada
Cloud-9 se detectó inicialmente hace tres años utilizando el Telescopio Esférico de Apertura de Quinientos Metros (FAST) en China. Las primeras observaciones lucharon por determinar su naturaleza; podría haber sido una débil galaxia enana. Sin embargo, las observaciones de seguimiento con la Cámara Avanzada para Sondeos del Telescopio Espacial Hubble revelaron algo mucho más extraño: una Nube H I Limitada por Reionización (RELHIC), un tipo de objeto previamente teórico.
La presencia de hidrógeno neutro confirmó que Cloud-9 no era una galaxia típica, sino una “ventana al universo oscuro” única.
El delicado equilibrio entre masa y gravedad
El análisis muestra que Cloud-9 contiene aproximadamente un millón de masas solares de gas, insuficiente para mantenerse unida sin apoyo gravitacional adicional. Los cálculos revelan un componente de materia oscura que pesa alrededor de cinco mil millones de masas solares, lo que lo sitúa justo por debajo del umbral de masa crítica para la formación de galaxias.
Esto significa que el componente de materia oscura de Cloud-9 es lo suficientemente masivo como para mantener la nube intacta, pero no lo suficientemente pesado como para provocar el colapso en una galaxia. La nube también está en equilibrio térmico con el fondo cósmico ultravioleta (UV), impidiendo la formación de estrellas.
Implicaciones para la cosmología
Cloud-9 proporciona evidencia física de que los modelos de materia oscura y las teorías de formación de galaxias existentes van por el camino correcto. A pesar de su precario estado, la nube aún puede acumular suficiente masa para convertirse en una galaxia, aunque tal escenario es especulativo.
El descubrimiento de Cloud-9 es extremadamente raro, ya que dichos objetos son fácilmente eclipsados por fuentes celestes más brillantes y tienden a ser erosionados por fuerzas intergalácticas. Para sobrevivir en su estado actual, Cloud-9 debe haberse formado lentamente y permanecer relativamente aislado.
La existencia de esta “galaxia fallida” subraya la compleja interacción entre la materia oscura, la dinámica de los gases y la radiación cósmica en la evolución temprana del universo. Los estudios futuros se centrarán en la búsqueda de objetos similares, aunque las condiciones necesarias para su supervivencia son excepcionalmente específicas.
