додому Без рубрики Rockhead Poacher: El pez con batería incorporada

Rockhead Poacher: El pez con batería incorporada

El cazador furtivo cabeza de roca, un pez pequeño pero peculiar que se encuentra a lo largo de la costa del Pacífico desde Alaska hasta California, posee una característica anatómica única: un hoyo profundo en su cabeza que funciona como un tambor natural. Investigaciones recientes revelan que esto no es sólo una cavidad aleatoria; Las nervaduras especializadas del interior están adaptadas para golpear la parte inferior, produciendo vibraciones posiblemente utilizadas para la comunicación en entornos ruidosos.

Finalmente se explica una característica misteriosa del cráneo

Durante años, los científicos se preguntaron sobre el gran hoyo del tamaño de un cerebro encima de la cabeza del cazador furtivo. ¿Fue para detectar presas, amplificar el sonido o algo completamente distinto? El morfólogo funcional Daniel Geldof y su equipo de la Universidad Estatal de Luisiana utilizaron escáneres de rayos X para resolver el misterio. Los escáneres revelaron que las costillas móviles y aplanadas conectadas a músculos poderosos están posicionadas para golpear la parte inferior de la fosa, creando vibraciones.

“Este pez tiene básicamente una pequeña batería o maraca en la cabeza”, explica Geldof. “Puedes sentirlos vocalizar; es como sostener un teléfono celular que vibra”.

¿Por qué un tambor en la cabeza?

El cazador furtivo de cabeza de roca vive en aguas turbulentas y poco profundas donde el sonido viaja mal. Es probable que el pez haya desarrollado este mecanismo de estridulación (golpear partes del cuerpo para crear ruido) para superar los desafíos acústicos de su entorno. Este tamborileo podría usarse para llamar a sus parejas, advertir a sus rivales o asustar a los depredadores. Mientras que otros peces estridan, el cazador furtivo de cabezas de roca lleva esto al extremo, aparentemente especializándose en vibraciones transmitidas por la superficie.

Escepticismo e investigaciones adicionales

No todo el mundo está de acuerdo sobre el mecanismo exacto. El ecomorfólogo Eric Parmentier sugiere que el pozo puede amplificar los sonidos existentes en lugar de generarlos activamente. También se debate la frecuencia prevista de las vibraciones.

Actualmente, ninguna grabación submarina confirma cómo el pez utiliza realmente este mecanismo de tamborileo. Se necesitan futuros experimentos y observaciones para verificar cómo evolucionó esta extraña peculiaridad y exactamente cómo se comunica el cazador furtivo en los ruidosos bajíos que considera su hogar.

Este descubrimiento se suma a la creciente evidencia de que los peces pueden depender en gran medida de las vibraciones transmitidas a través de las superficies. Así como los científicos estudian los cantos de los pájaros, comprender la comunicación de los peces requiere investigar sus métodos únicos de producción de sonido, incluso aquellos tan extraños como una batería incorporada.

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