Los antepasados de los mosquitos portadores de malaria en el Sudeste Asiático probablemente comenzaron a atacar a los humanos hace unos 1,8 millones de años, coincidiendo con la llegada del Homo erectus a la región. Este es el hallazgo clave de una nueva investigación genética publicada en Scientific Reports, que sugiere que la evolución de la preferencia de los mosquitos por la sangre humana es mucho más antigua de lo que se pensaba anteriormente.
El salto evolutivo a la sangre humana
Los mosquitos normalmente no se especializan en la alimentación humana, pero esta preferencia es crucial porque afecta directamente su capacidad para transmitir enfermedades. Los investigadores analizaron el ADN de 38 mosquitos de 11 especies dentro del grupo Anopheles leucosphyrus, recolectados durante décadas en el sudeste asiático. Al reconstruir la historia evolutiva de estos mosquitos, el equipo descubrió que el cambio hacia la alimentación humana probablemente ocurrió solo una vez, hace entre 2,9 y 1,6 millones de años en una región llamada Sundaland (la actual península de Malaca, Borneo, Sumatra y Java).
Antes de esto, estos mosquitos se alimentaban de primates. El momento de este cambio se alinea con la llegada más temprana estimada del Homo erectus a la región. Esto es significativo porque es anterior a la evolución de las preferencias de alimentación humana en los mosquitos africanos de la malaria (Anopheles gambiae y Anopheles coluzzii ) en más de un millón de años.
Por qué esto es importante
El estudio sugiere que el Homo erectus no sólo estaba presente en el sudeste asiático hace 1,8 millones de años, sino que era lo suficientemente abundante como para impulsar la evolución de una nueva preferencia de alimentación de los mosquitos. Esto es importante porque comprender cómo y por qué los mosquitos se adaptaron para alimentarse de humanos puede ayudar a los científicos a predecir y prevenir mejor futuros brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos.
Los cambios en los hábitos de alimentación de los mosquitos requieren adaptaciones genéticas para detectar el olor del cuerpo humano, lo que significa que el Homo erectus tenía que tener una presencia dominante en la región para que se produjera esta adaptación. El registro fósil en el Sudeste Asiático es escaso, lo que hace que pruebas genéticas como ésta sean particularmente valiosas para reconstruir la historia de la colonización temprana de los homínidos.
El panorama más amplio
Los hallazgos subrayan una verdad fundamental sobre los vectores de enfermedades: se adaptan a sus huéspedes. Este estudio no se trata sólo de mosquitos; se trata de cómo los primeros humanos remodelaron los ecosistemas que los rodeaban, incluso a nivel microscópico.
Esta investigación respalda la idea de que los primeros homínidos estaban presentes en cantidades sustanciales en Sundaland hace 1,8 millones de años, impulsando la evolución de los mosquitos que finalmente se convirtieron en portadores clave de enfermedades.
El trabajo del equipo añade otra pieza al rompecabezas de la migración y adaptación humana temprana, destacando las consecuencias a largo plazo de las interacciones entre especies.






























