Un nuevo análisis de muestras lunares recuperadas por la misión Chang’e-6 de China proporciona evidencia convincente de que los hemisferios sorprendentemente diferentes de la Luna son el resultado de un impacto antiguo y masivo. Durante décadas, los científicos han observado la desconcertante asimetría entre los lados cercano y lejano del satélite natural de la Tierra: el lado cercano, frente a la Tierra, está dominado por oscuras llanuras de basalto, mientras que el lado lejano es más claro y lleno de cráteres. Ahora, el análisis isotópico del polvo lunar recolectado en la cuenca Aitken del Polo Sur sugiere que una colisión catastrófica reformó el interior de la Luna.
El rompecabezas lunar: ¿Por qué dos lados?
La discrepancia entre los dos lados se conoce desde 1959, cuando las sondas soviéticas tomaron por primera vez imágenes del lado opuesto. La diferencia clave no son sólo las características de la superficie; está en la composición subyacente. El manto del lado opuesto parece contener una mayor proporción de isótopos más pesados de hierro y potasio, mientras que el lado cercano exhibe isótopos más ligeros. Esto no es algo que el vulcanismo por sí solo pueda explicar.
La hipótesis principal siempre se ha centrado en la cuenca Aitken del Polo Sur, uno de los cráteres de impacto más grandes conocidos en el sistema solar, que cubre casi una cuarta parte de la superficie lunar. Pero sin muestras físicas del otro lado, confirmar esta conexión seguía siendo imposible.
Misión Chang’e-6: un gran avance
La misión Chang’e-6 cambió eso. Por primera vez, los científicos ahora tienen polvo lunar real del lado lejano. Al analizar este material, los investigadores dirigidos por el científico planetario Heng-Ci Tian han encontrado una clara diferencia isotópica entre las muestras del lado lejano y cercano (recolectadas durante las misiones Apolo y la misión Chang’e-5 de China).
Las muestras del lado opuesto muestran niveles más altos de isótopos más pesados. El equipo concluye que el impactador Aitken del Polo Sur vaporizó material del manto de la Luna, liberando preferentemente isótopos más ligeros al espacio. Esto habría dejado una concentración de isótopos más pesados en la profundidad.
Implicaciones para la evolución lunar
No se trata sólo de un gran cráter. Los hallazgos sugieren que los grandes impactos pueden remodelar fundamentalmente el interior de los planetas, alterando las composiciones químicas de maneras que persisten durante miles de millones de años. El calor generado por el impacto probablemente impulsó la convección profunda del manto, mezclando y distribuyendo aún más estas diferencias isotópicas.
“Este hallazgo también implica que los impactos a gran escala son factores clave en la configuración de las composiciones del manto y la corteza”.
Se necesitarán más muestreos de otras regiones del otro lado para confirmar el alcance total de estos cambios. Sin embargo, la nueva evidencia sugiere firmemente que las cicatrices duraderas de la Luna son mucho más profundas que las características de la superficie, alterando permanentemente su química. La asimetría de la Luna no es sólo una peculiaridad de la geología, sino un resultado directo de la violencia cósmica.
