La obesidad aumenta el riesgo de infección: 1 de cada 10 muertes en el mundo está relacionada con el exceso de peso

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La obesidad aumenta el riesgo de infección: 1 de cada 10 muertes en el mundo está relacionada con el exceso de peso

La obesidad eleva significativamente el riesgo de infecciones graves y muerte, y aproximadamente 1 de cada 10 muertes relacionadas con infecciones en todo el mundo es atribuible al exceso de peso. Un estudio a gran escala en el que participaron más de medio millón de participantes confirma que las personas con obesidad tienen un 70 % más de probabilidades de ser hospitalizadas o morir a causa de infecciones en comparación con aquellas con un peso saludable. Este vínculo persiste en todos los orígenes socioeconómicos, niveles de actividad física e incluso en personas sin afecciones comunes relacionadas con la obesidad, como la diabetes.

La conexión biológica

La mayor vulnerabilidad se debe a cómo la obesidad afecta al sistema inmunológico. El exceso de grasa corporal perjudica la función linfática, reduce la capacidad pulmonar y desencadena una inflamación crónica de bajo grado. El sistema linfático es crucial para la circulación de las células inmunitarias, mientras que la función pulmonar comprometida dificulta la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones respiratorias. El estado inflamatorio continuo debilita la respuesta inmune general.

Las investigaciones emergentes sugieren una relación bidireccional: la obesidad no sólo aumenta el riesgo de infección, sino que ciertos patógenos pueden contribuir al aumento de peso. Si bien la evidencia obtenida en animales de laboratorio es más sólida, los datos en humanos sugieren un papel potencial de las infecciones en el desarrollo de la obesidad.

Hallazgos recientes y medicamentos

La pandemia de COVID-19 subrayó el mayor peligro para las personas obesas: el 15 % de las hospitalizaciones y muertes en 2021 estuvieron relacionadas con la obesidad. Estudios posteriores han explorado intervenciones, y los primeros resultados indican que la semaglutida (Ozempic, Wegovy), un fármaco para bajar de peso, puede reducir el riesgo de infección grave en un 10%. Sin embargo, se necesita más investigación para determinar los efectos a largo plazo y las posibles compensaciones, como la pérdida de masa muscular, que también puede comprometer la función inmune.

Grados de riesgo

El estudio encontró una clara relación dosis-respuesta: cuanto más obesa es una persona, mayor es el riesgo.

  • IMC 30–34,9: 50 % más de riesgo de infección
  • IMC 35–39,9: El doble de riesgo
  • IMC 40+: Tres veces el riesgo

Las fluctuaciones de peso también son importantes. Las personas que pierden o aumentan de peso ven los cambios correspondientes en su riesgo de infección.

La complejidad de la obesidad como enfermedad

Los investigadores enfatizan que la obesidad es una enfermedad crónica, no simplemente una cuestión de fuerza de voluntad. El tejido graso del cuerpo y el sistema inmunológico están interconectados, y las células grasas contribuyen a la inflamación y potencialmente obstaculizan la función inmunológica. La resistencia a la leptina, una característica común de la obesidad, debilita aún más la protección inmune.

Si bien los nuevos medicamentos como los agonistas del GLP-1 pueden ofrecer soluciones más fáciles para perder peso, su impacto a largo plazo en la salud inmunológica sigue siendo incierto. La pérdida de masa muscular (un posible efecto secundario de estos medicamentos) podría contrarrestar algunos de sus beneficios.

El estudio refuerza que la obesidad es una importante amenaza para la salud pública. Comprender los mecanismos subyacentes es fundamental para desarrollar estrategias que reduzcan el riesgo de infección en esta población vulnerable.