La última resistencia del cerebro: las células inmunitarias se autodestruyen para detener la propagación de parásitos

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Un estudio innovador revela que las células inmunes del cerebro, específicamente las células T, emplean una defensa drástica pero efectiva contra el parásito Toxoplasma gondii : se matan deliberadamente para evitar que el patógeno se propague. Investigadores de la Universidad de Virginia descubrieron este mecanismo previamente desconocido en ratones de laboratorio, mostrando cómo estas células se sacrifican para eliminar a los portadores infectados.

La táctica del caballo de Troya del parásito

Toxoplasma gondii normalmente infecta las neuronas, pero el estudio sugiere que el parásito también se infiltra en las células T, usándolas como un “caballo de Troya” para propagarse más dentro del cerebro. Una vez infectadas, estas células inmunes críticas activan un programa de autodestrucción, poniendo fin de manera efectiva al viaje del parásito.

“Descubrimos que estas mismas células T pueden infectarse y, si lo hacen, pueden optar por morir. Los parásitos del Toxoplasma necesitan vivir dentro de las células, por lo que la muerte de la célula huésped es el fin del juego para el parásito”. – Tajie Harris, neurocientífica.

Caspasa-8: La clave del autosacrificio

La enzima clave que impulsa este proceso es la caspasa-8. Si bien se conoce por su papel en la respuesta inmune y la muerte celular, su función dentro de las células T CD8+ durante la T. gondii nunca antes se había observado. Los experimentos en los que se modificó genéticamente a ratones para que carecieran de caspasa-8 mostraron tasas significativamente más altas de propagación del parásito en el cerebro.

La ausencia de este mecanismo de autodestrucción permitió que el parásito prosperara, incluso con otras respuestas inmunes aún activas. Esto resalta el papel vital de la muerte celular programada para contener la infección.

Por qué esto es importante: más allá del toxoplasma

Este descubrimiento se extiende más allá de T. gondii. La investigación sugiere que los patógenos que intentan secuestrar las células T deben suprimir activamente la función caspasa-8 para sobrevivir. La dependencia del parásito de este mecanismo significa que si las células huésped no pueden manipularse, el patógeno no tiene punto de apoyo.

Toxoplasma gondii infecta a animales de sangre caliente y puede causar enfermedades graves, pero a menudo permanece latente en el cerebro humano. Hasta 40 millones de personas en Estados Unidos pueden ser portadoras del parásito sin mostrar síntomas. Sin embargo, puede ser peligroso para personas con sistemas inmunológicos debilitados o mujeres embarazadas.

Implicaciones futuras

Los hallazgos podrían conducir a nuevos tratamientos dirigidos a las infecciones por Toxoplasma. En términos más generales, mejoran la comprensión de la función de las células T CD8+ y las respuestas inmunitarias, lo que podría informar estrategias para combatir otros patógenos.

Comprender cómo el sistema inmunológico combate el Toxoplasma es crucial para proteger a las poblaciones vulnerables. El estudio subraya que, a veces, la defensa más eficaz es el autosacrificio.