Un nuevo fósil de espinosaurio confirma un estilo de vida de vadeo, no de caza en aguas profundas

4

El largo debate sobre cómo vivían los espinosaurios (esos extraños dinosaurios con lomo de vela) probablemente haya llegado a su fin. Una especie recién descubierta, Spinosaurus mirabilis, encontrada en un desierto interior de Níger, proporciona pruebas contundentes de que estos depredadores no eran buceadores de aguas profundas, sino que se parecían a enormes garzas prehistóricas que acechaban a los peces en aguas poco profundas. El descubrimiento resuelve una disputa que ha dividido a los paleontólogos durante décadas: ¿eran los espinosaurios cazadores acuáticos o especialistas en vadeo?

El misterio del estilo de vida del espinosaurio

La anatomía del Spinosaurus siempre ha sido un enigma. Poseía una gran vela, enormes garras, patas anchas y mandíbulas parecidas a las de un cocodrilo, una combinación de rasgos que sugerían un comportamiento tanto acuático como terrestre. Las primeras reconstrucciones, como las de la serie de la BBC de 2005 Walking With Dinosaurs, los representaban como cazadores submarinos activos. Sin embargo, los nuevos fósiles desafían esa noción.

Descubrimiento en el desierto de Níger

El sitio fósil fue identificado por primera vez en 2019 por un guía local que trabajaba con el equipo de Paul Sereno de la Universidad de Chicago. La ubicación remota y la aparición de la pandemia de COVID-19 retrasaron la excavación completa durante años. Cuando el equipo regresó, desenterraron restos de aproximadamente diez individuos, todos luciendo una gran cresta distintiva sobre sus cráneos, además de la familiar vela a lo largo de sus espaldas.

Spinosaurus mirabilis : Una nueva especie

S. mirabilis vivió hace aproximadamente 95 millones de años y alcanzó tamaños comparables a los del conocido Spinosaurus aegyptiacus, creciendo hasta 10-14 metros de largo. La característica más llamativa de la nueva especie es su cresta, que podría alcanzar al menos 50 centímetros de altura cuando estaba cubierta de queratina. Según Sereno, “debía decir: ‘Estoy aquí; estoy sano'”. La cresta, junto a las velas, probablemente sirvió como elemento de exhibición para la defensa del territorio y la atracción de pareja.

Comportamiento de vadeo respaldado por la anatomía

El análisis realizado por el equipo de las proporciones de la mandíbula, el cuello y las extremidades sitúa a los espinosaurios firmemente al lado de las aves zancudas modernas como las garzas. Su anatomía, en particular la vela, hace que sea poco probable una natación eficiente. “No puede nadar bien porque tiene una vela enorme que lo hace muy inestable en el agua”, explica Sereno. La ubicación tierra adentro de los fósiles respalda aún más la hipótesis de las zancudas, ya que ningún depredador marino de este tamaño se ha adaptado jamás a ambientes de agua dulce.

Consenso de expertos

David Hone, de la Universidad Queen Mary de Londres, confirma los hallazgos: “No son súper nadadores ni buceadores profundos, sino que se parecen mucho más a una garza o una cigüeña, que se sumergen en el agua para atrapar a sus presas”. Mark Witton de la Universidad de Portsmouth está de acuerdo y afirma que la estructura de las piernas no favorece las adaptaciones a la natación.

La evidencia es cada vez mayor: los espinosaurios no eran depredadores submarinos sino más bien aves zancudas gigantescas orientadas a exhibiciones que acechaban a sus presas en ríos poco profundos y defendían territorios mediante señales visuales. El descubrimiento del Spinosaurus mirabilis proporciona la evidencia más convincente hasta el momento, poniendo fin definitivamente al debate sobre su estilo de vida.