Las drogas ilícitas aumentan significativamente el riesgo de accidente cerebrovascular, según un estudio

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El uso recreativo de anfetaminas, cocaína y cannabis está relacionado con un riesgo sustancialmente mayor de sufrir un derrame cerebral, siendo las anfetaminas las que representan el mayor peligro: casi triplican la probabilidad de sufrir un derrame cerebral en personas menores de 55 años. Un análisis exhaustivo de más de 100 millones de participantes revela una conexión clara entre estas drogas y los eventos cerebrovasculares.

El mayor peligro de los estimulantes

La investigación, realizada por la Universidad de Cambridge, destaca que el uso de anfetaminas duplica con creces el riesgo general de accidente cerebrovascular y aumenta la probabilidad de accidente cerebrovascular hemorrágico (causado por la rotura de vasos sanguíneos) en un 183%. Para los adultos más jóvenes, la amenaza es aún más grave, con un aumento del riesgo cercano al 300%.

La cocaína también presenta un peligro importante, ya que casi duplica el riesgo de sufrir un derrame cerebral, en particular el tipo hemorrágico, que es más peligroso. Estos estimulantes aumentan la presión arterial y contraen los vasos sanguíneos, creando condiciones que promueven la formación de coágulos y la rotura vascular. A diferencia de algunos factores de riesgo, el estudio sugiere que estos medicamentos en sí mismos causan un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, independientemente de otras variables del estilo de vida.

Cannabis y accidente cerebrovascular: un riesgo notable y menor

En comparación con las anfetaminas y la cocaína, el consumo de cannabis se asocia con un aumento comparativamente menor, aunque aún significativo, del riesgo de accidente cerebrovascular. El análisis indica un aumento general del 16%, siendo los accidentes cerebrovasculares isquémicos (causados ​​por coágulos de sangre) la principal preocupación. En los menores de 55 años, el riesgo aumenta un 14%.

Opioides: no se ha encontrado un mayor riesgo de accidente cerebrovascular

En particular, el uso recreativo de opioides no mostró correlación con un riesgo elevado de accidente cerebrovascular en este estudio. Este hallazgo distingue a los opioides de otras sustancias analizadas, aunque no disminuye los peligros más amplios de la adicción y el uso indebido de opioides.

Por qué esto es importante

Estos hallazgos son fundamentales porque los accidentes cerebrovasculares son una de las principales causas de muerte y discapacidad. El amplio alcance del estudio y el análisis genético fortalecen la evidencia de que el uso de drogas recreativas es un riesgo de accidente cerebrovascular prevenible. Los mensajes de salud pública deben abordar esta realidad, ya que es posible que muchos jóvenes no comprendan la gravedad del peligro. Los datos subrayan la necesidad de realizar más investigaciones para desentrañar los factores de confusión (como el consumo de drogas autoinformado en algunos estudios) y perfeccionar las estrategias de salud pública.

“El uso de drogas ilícitas es un riesgo de accidente cerebrovascular prevenible, pero no sé si los jóvenes son conscientes de cuán alto es el riesgo”. – Megan Ritson, investigadora de genética del accidente cerebrovascular de Cambridge.

El análisis no implica que todos los consumidores de drogas sufrirán accidentes cerebrovasculares, pero sí que su riesgo es demostrablemente mayor. Las variaciones individuales en los patrones de uso, la genética y el estatus socioeconómico influyen. Sin embargo, el estudio proporciona pruebas convincentes de un vínculo claro entre estas sustancias y daños neurológicos graves.