La ciencia de las almas gemelas: por qué “el indicado” podría ser un mito

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Durante siglos, la idea de una pareja perfecta (un alma gemela destinada a ti) ha cautivado la imaginación humana. Desde el mito de Platón sobre los seres divididos que anhelan reunirse hasta los romances de cuentos de hadas de Hollywood, persiste la noción de que, en algún lugar, “El indicado” aguarda. Pero, ¿qué dice la ciencia sobre esta antigua creencia? Resulta que la respuesta es compleja.

Las raíces históricas del idealismo romántico

El concepto moderno de amor romántico, en particular la idea de la monogamia para toda la vida, es sorprendentemente reciente. Como explica el profesor Viren Swami de la Universidad Anglia Ruskin, surgió de los cuentos medievales europeos sobre caballería y amor cortés. Antes de eso, el amor era a menudo fluido y no exclusivo. El cambio hacia la búsqueda de una pareja única para toda la vida coincidió con la industrialización, que desarraigó a las comunidades y dejó a los individuos sintiéndose alienados, en busca de alguien que los “salve” de las incertidumbres de la vida moderna. Esta transición transformó el amor de una experiencia flexible a una búsqueda de alto riesgo.

La ilusión de una conexión sin esfuerzo

Muchos creen que encontrar un alma gemela debe ser algo que no implica ningún esfuerzo, un destino que se desarrolla sin lucha. Sin embargo, una investigación realizada por psicólogos como C. Raymond Knee de la Universidad de Houston muestra que esta creencia puede ser perjudicial. Las personas que se aferran a “creencias sobre el destino” tienen más probabilidades de dudar de su compromiso durante los conflictos, mientras que aquellos con una “mentalidad de crecimiento” (que ven las relaciones como algo que debe cultivarse activamente) tienden a permanecer más comprometidos incluso en las dificultades.

Jason Carroll, profesor de la Universidad Brigham Young, plantea claramente esta distinción: se encuentra un alma gemela, mientras que “el indicado” se crea a través de años de adaptación, disculpas y perseverancia. Las relaciones más satisfactorias no se basan en chispas cinematográficas; se trata de presenciar de primera mano las fortalezas y debilidades de cada uno.

Vínculos traumáticos y atracción malsana

La búsqueda de “El indicado” también puede llevar a las personas a patrones destructivos. La entrenadora amorosa Vicki Pavitt señala que la química intensa a veces puede ser un signo de un trauma no resuelto, no de compatibilidad. Las parejas inconsistentes o emocionalmente manipuladoras pueden desencadenar ansiedad, creando una atracción magnética que se siente como el destino pero que, en realidad, es una recreación de una dinámica poco saludable. La investigación realizada por Donald Dutton y Susan Painter de la Universidad de Columbia Británica lo confirma y descubrió que las personas a menudo se sienten atraídas por parejas abusivas que alternan entre el encanto y la crueldad, un patrón que crea un poderoso vínculo traumático.

Biología, algoritmos y los muchos “unos”

Incluso la biología desafía el mito del alma gemela. Las fluctuaciones hormonales y el uso de anticonceptivos pueden alterar sutilmente la atracción, lo que sugiere que la química no es fija sino que puede cambiar con el tiempo. Además, los modelos matemáticos, como los desarrollados por el economista Greg Leo de la Universidad de Vanderbilt, revelan que la mayoría de las personas tienen múltiples “unos” potenciales, no sólo una coincidencia predeterminada. Sus algoritmos simulan grupos de citas y descubren que muchas personas tienen varias parejas viables que podrían ser igualmente felices juntas.

El poder de los actos cotidianos

La investigación de la socióloga Jacqui Gabb subraya la importancia de gestos pequeños y consistentes para construir un amor duradero. Su estudio de 5.000 personas reveló que lo que realmente hace que las parejas se sientan valoradas no son las grandes demostraciones románticas sino los “actos de atención cotidianos”, como preparar té en la cama o recoger flores silvestres. Estos gestos mundanos pero significativos superan con creces los regalos extravagantes o las citas elaboradas.

La realidad del amor a largo plazo

La ciencia de las almas gemelas sugiere que las relaciones más duraderas no se encuentran; están construidos. Requieren esfuerzo, compromiso y voluntad de afrontar los desafíos juntos. La idea de una pareja perfecta es una ilusión reconfortante, pero el amor verdadero prospera en el desorden de la vida, en las luchas compartidas y las pequeñas bondades que unen a dos personas a lo largo del tiempo.

En última instancia, creer en “The One” no es necesariamente perjudicial, siempre y cuando no impida el arduo trabajo de crear un vínculo duradero. La parte más “conmovedora” de una relación larga no es una chispa de cuento de hadas, sino la voluntad de presentarse, con defectos y todo, y construir algo significativo juntos.