Un antiguo cometa revela pistas sobre sistemas planetarios perdidos

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Se estima que un cometa interestelar, denominado 3I/ATLAS, tiene entre 10 y 12 mil millones de años, lo que lo convierte en uno de los objetos más antiguos observados en nuestro sistema solar y potencialmente originado en un sistema estelar que ya no existe. Descubierto en 2025, la velocidad extrema del cometa (36 millas por segundo) y su composición isotópica única han llevado a los astrónomos a creer que se formó poco después de la propia Vía Láctea.

La edad extrema del cometa

La evaluación de la edad proviene del análisis de la proporción de carbono-12 a carbono-13 dentro del cometa, así como de la concentración de deuterio en su hielo de agua. Los hallazgos, obtenidos utilizando el instrumento NIRSpec del Telescopio Espacial James Webb, sugieren que 3I/ATLAS es anterior al período en el que el carbono-13 se volvió abundante en la galaxia. Esto significa que el cometa se formó antes de que la Vía Láctea experimentara una oleada de explosiones de nova, eventos que habrían enriquecido los niveles de carbono 13 en el espacio interestelar.

Por qué esto es importante: El universo primitivo tenía una composición química diferente. Al estudiar objetos antiguos como 3I/ATLAS, podemos comprender mejor las condiciones en las que se formaron los primeros sistemas planetarios. Esto es crucial porque comprender las primeras etapas del desarrollo planetario nos ayuda a evaluar mejor el potencial de vida en otras partes de la galaxia.

Información sobre la composición isotópica

La proporción de carbono-12 a carbono-13 proporciona una línea de tiempo. El carbono-13 se acumula con el tiempo, por lo que una proporción baja indica un origen antiguo. De manera similar, los altos niveles de deuterio en el hielo de agua sugieren la formación en nubes interestelares frías y pobres en metales, típicas del universo primitivo.

“Creemos que los materiales cometarios en general son representativos de los componentes básicos de los planetas fuera de la línea de nieve del agua en el disco protoplanetario”, dice Martin Cordiner, científico de Goddard de la NASA. “Así que probablemente ocurra lo mismo con los cometas interestelares, y proporcionan información única sobre cómo se podrían formar los planetas extrasolares”.

¿Una reliquia de un sistema perdido?

Dada su edad, es posible que el sistema estelar que dio origen a 3I/ATLAS haya dejado de existir. La estructura del disco de la Vía Láctea ofrece pistas: el cometa probablemente se originó en la parte más gruesa y antigua de la galaxia, donde las estrellas se formaron antes. Rastrear su origen exacto es imposible debido a interacciones gravitacionales a lo largo de miles de millones de años, pero los hallazgos sugieren que proviene de un sistema planetario que existió en las primeras etapas de la galaxia.

La composición del cometa, rica en carbono y agua, indica la presencia de una química compleja incluso en el universo primitivo, lo que implica que las moléculas orgánicas y el agua fueron ingredientes clave en la formación de planetas desde el principio.

En conclusión: 3I/ATLAS no es sólo un visitante interestelar; es una reliquia de una era pasada, que ofrece una visión poco común de las condiciones de la Vía Láctea primitiva y de los posibles componentes básicos de los sistemas planetarios perdidos. Su existencia subraya la historia dinámica de nuestra galaxia y la posibilidad de que muchos sistemas estelares hayan surgido y caído a lo largo del tiempo cósmico.