Residentes de Portland demandan a ICE por exposición a gases lacrimógenos en sus hogares

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Los residentes de un complejo de viviendas asequibles en Portland, Oregón, están emprendiendo acciones legales contra el gobierno federal, alegando que los repetidos lanzamientos de gases lacrimógenos por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han creado un ambiente tóxico dentro de sus hogares. La demanda afirma que el uso de municiones químicas por parte de ICE representa un riesgo grave y continuo para la salud de los civiles, incluidos los niños, que están expuestos a residuos persistentes en superficies como paredes, muebles e incluso juguetes.

Exposición crónica y problemas de salud

Mindy King, demandante en el caso, informa que ella y su hijo de 13 años ahora usan máscaras antigás en el interior debido a los frecuentes escapes de gases lacrimógenos cerca de su apartamento. Otra residente, Diane Moreno, ha requerido atención médica urgente dos veces por dificultad respiratoria y hemorragias nasales. Estos casos resaltan los efectos físicos inmediatos de la exposición: irritación severa, dificultades respiratorias y quemaduras químicas. La demanda va más allá y afirma que el gobierno de Estados Unidos está exponiendo deliberadamente a sus ciudadanos a sustancias nocivas.

Enfoque legal inusual

Los expertos legales señalan que este caso es atípico porque se centra en la salud pública y el daño ambiental en lugar de reclamos tradicionales de derechos civiles o mala conducta policial. Los demandantes argumentan que la actual contaminación química constituye un envenenamiento deliberado de zonas residenciales. La demanda también alega que los agentes federales, en ocasiones, han lanzado gases lacrimógenos no para controlar multitudes, sino para montar escenas dramáticas para figuras de los medios conservadores que han sido invitadas a las instalaciones.

Próxima audiencia judicial

Está prevista una audiencia para el viernes en la que los demandantes solicitarán una orden judicial para detener nuevos despliegues químicos. El caso plantea cuestiones críticas sobre el uso permisible de gases lacrimógenos cerca de poblaciones civiles y si la exposición intencional a sustancias tóxicas constituye una violación de las normas de salud pública.

El argumento central de la demanda es que las acciones de ICE han creado conscientemente un entorno de vida peligroso y el gobierno debe rendir cuentas por el daño resultante. Si tiene éxito, este caso podría sentar un precedente para futuros litigios contra las agencias encargadas de hacer cumplir la ley que despliegan armas químicas en áreas densamente pobladas.

El resultado de esta demanda probablemente determinará si se requerirá que el gobierno federal mitigue el impacto ambiental de su uso de gas lacrimógeno y garantice la seguridad de las comunidades que viven cerca de las instalaciones de ICE.