Las medusas duermen como los humanos, lo que revela los orígenes del descanso

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Las medusas duermen como los humanos, lo que revela los orígenes del descanso

Las medusas exhiben patrones de sueño sorprendentemente parecidos a los humanos: descansan aproximadamente ocho horas diarias con siestas al mediodía y duermen más después de una interrupción, un descubrimiento que arroja luz sobre por qué evolucionó el sueño en primer lugar. Este hallazgo sugiere que el sueño no es exclusivo de cerebros complejos, sino que puede haberse originado en sistemas nerviosos más simples de la vida marina primitiva.

Los inesperados hábitos de sueño de las criaturas sin cerebro

Durante décadas, dormir se consideró una necesidad ligada a los complejos cerebros de los mamíferos, ayudando a la consolidación de la memoria y la eliminación de desechos. Pero las medusas, que pertenecen al grupo de los cnidarios sin cerebro, desafían esta suposición. Investigadores de la Universidad Bar-Ilan en Israel observaron Cassiopea andrómeda, una especie de medusa invertida, durante un ciclo de 24 horas.

El equipo utilizó cámaras para rastrear el comportamiento en condiciones simuladas de día y noche. Durante la “luz del día”, las medusas pulsaban sus cuerpos activamente (más de 37 veces por minuto) y respondían rápidamente a los estímulos. Por la noche, las pulsaciones disminuyeron y las reacciones se retrasaron, lo que indica claramente un estado de sueño. Este comportamiento pulsante ayuda a las medusas a alimentarse y hacer circular oxígeno.

Privación del sueño y recuperación

Al igual que los humanos, estas medusas ajustan su horario de sueño en función del descanso previo. Cuando los investigadores interrumpieron artificialmente su sueño con pulsos de agua, las medusas durmieron más al día siguiente.

“Esto es como nosotros: si nos falta sueño durante la noche, dormimos durante el día porque estamos cansados”, dice el investigador principal Lior Appelbaum.

El vínculo evolutivo entre el sueño y la reparación del ADN

La revelación más significativa: el sueño parece desempeñar un papel en la reparación del ADN. Los investigadores descubrieron que el daño del ADN se acumula en las neuronas de las medusas durante la vigilia, pero el sueño reduce este daño. Cuando aumentaron artificialmente el daño al ADN con luz ultravioleta, las medusas durmieron más.

Esto sugiere que el sueño no es simplemente un proceso restaurador para el cerebro, sino un mecanismo fundamental para mantener la salud neuronal, posiblemente la razón por la que evolucionó en los primeros organismos marinos. Otros estudios confirmaron patrones de sueño similares en las anémonas de mar estrella, lo que marca la primera evidencia de sueño en esta especie.

El descubrimiento destaca que el sueño puede ser mucho más primitivo y esencial de lo que se pensaba anteriormente. Se necesita más investigación para determinar si estos mecanismos de reparación del ADN se aplican a otras especies, incluidos los mamíferos, pero los hallazgos ya ofrecen una nueva perspectiva sobre por qué todos los animales duermen.