Una nueva investigación del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA indica que la abundancia de moléculas orgánicas detectadas en la lutita marciana es mayor de lo que puede explicarse fácilmente mediante procesos no biológicos únicamente. El estudio, publicado en Astrobiology, sugiere que el antiguo Marte pudo haber albergado vida alguna vez, aunque los investigadores enfatizan que esto sigue siendo una hipótesis que requiere mayor confirmación.
El descubrimiento en el cráter Gale
En 2025, el rover Curiosity de la NASA detectó alcanos de cadena larga (compuestos orgánicos) dentro de la antigua lutita Cumberland en el cráter Gale. El análisis inicial los atribuyó a la degradación térmica de los ácidos grasos durante las pruebas de laboratorio. Sin embargo, el último estudio sostiene que estas mediciones probablemente representen una subestimación significativa del material orgánico original.
Rebobinando el reloj: radiación y decadencia
Los investigadores utilizaron una combinación de experimentos de laboratorio, modelos matemáticos y datos de Curiosity para estimar cuánto material orgánico existía antes de que millones de años de exposición a la radiación cósmica lo degradaran. Sus cálculos sugieren que la lutita originalmente contenía entre 120 y 7700 partes por millón de alcanos o sus ácidos grasos precursores, muy superiores a los niveles típicamente producidos por medios abióticos (no biológicos).
Descartar fuentes no biológicas
El equipo evaluó sistemáticamente los posibles orígenes no biológicos de los compuestos. Encontraron que:
- La entrega de meteoritos y el polvo interplanetario no habrían depositado cantidades suficientes, dadas las tasas de sedimentación y la dificultad del polvo para penetrar la roca sólida.
- La neblina atmosférica, aunque posible, habría requerido condiciones ricas en metano que es poco probable que hubieran existido en el Marte primitivo.
- Las reacciones hidrotermales, si bien son capaces de producir moléculas orgánicas, no se alinean con la composición mineral de la lutita de Cumberland, que no muestra evidencia de las altas temperaturas requeridas para estas reacciones.
La hipótesis de la biosfera
Los investigadores reconocen la necesidad de pruebas extraordinarias para afirmar que hay vida en otro planeta. Sin embargo, proponen que una antigua biosfera marciana sigue siendo una explicación plausible para la abundancia orgánica observada. Las concentraciones detectadas son consistentes con lo que podría producirse por actividad biológica, aunque no se pueden descartar por completo fuentes abióticas alternativas.
“La certeza de la detección de vida más allá de la Tierra requerirá múltiples líneas de evidencia”, afirman los autores, haciéndose eco de los rigurosos estándares de la investigación astrobiológica.
Conclusión
El nuevo estudio no prueba que alguna vez existió vida en Marte, pero plantea preguntas convincentes sobre la habitabilidad pasada del planeta. Las concentraciones inesperadamente altas de moléculas orgánicas en la lutita de Cumberland son difíciles de explicar sin considerar la posibilidad de una antigua biosfera marciana. Será crucial realizar más investigaciones, incluidas futuras misiones de devolución de muestras, para determinar definitivamente el origen de estos compuestos.





























