Infraestructura crítica amenazada: de los satélites a los cables del fondo marino

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La vida moderna depende de redes invisibles que se extienden desde el espacio hasta el fondo del océano. Estos sistemas –incluidos más de 15.000 satélites activos y cientos de cables submarinos– sustentan todo, desde la banca y la previsión meteorológica hasta el comercio mundial y las operaciones militares. Los expertos advierten que esta infraestructura es cada vez más vulnerable y que la tecnología avanza más rápido que las salvaguardias destinadas a protegerla. Este desajuste genera preocupaciones sobre la estabilidad a largo plazo y el potencial de conflicto geopolítico.

La frágil red de la dependencia global

A menudo se subestima la magnitud de nuestra dependencia de estos sistemas. Sólo Starlink de SpaceX opera más de 9.500 satélites, y si todas las expansiones propuestas continúan, el número podría llegar a 500.000 a finales de la década de 2030. Combinadas con los aproximadamente 600 cables submarinos que conectan continentes, estas líneas de vida son esenciales pero sorprendentemente expuestas.

Jessica Rosenworcel, ex presidenta de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos, destaca esta realidad: “No pensamos en ellos muy a menudo… y ambos son extraordinariamente vulnerables”. Los satélites enfrentan riesgos de desechos espaciales, ataques cibernéticos y condiciones climáticas espaciales extremas, mientras que los cables submarinos son susceptibles a daños accidentales debido a la vida marina o a sabotajes deliberados, como se ha visto en ataques recientes que interrumpieron el acceso a Internet en Asia y Medio Oriente.

Ciberseguridad y vulnerabilidades físicas

Las amenazas a la ciberseguridad ya están aumentando. Un ciberataque frustrado a la red energética de Polonia en diciembre pasado, vinculado a la inteligencia rusa, podría haber dejado a cientos de miles de personas sin calefacción. La NASA tiene un promedio de un incidente de ciberseguridad por día y la Agencia Espacial Europea (ESA) investigó una violación de datos que expuso software propietario y documentación interna.

Robert Lee, director ejecutivo de Dragos, señala que la infraestructura crítica está “muy subinvertida” en resiliencia en ciberseguridad. Los actores respaldados por el Estado han penetrado en los sistemas con la intención de causar daño físico, lo que subraya la gravedad de la amenaza. La naturaleza interconectada de estos sistemas significa que ignorar “escenarios muy reales” podría conducir a una perturbación social generalizada.

Innovación, Regulación y Defensa

A pesar de los riesgos, es posible lograr una defensa eficaz. El rápido crecimiento de las constelaciones de satélites puede mejorar la redundancia, pero también aumenta los riesgos de congestión y colisiones. El problema es que el desarrollo tecnológico a menudo supera las leyes y regulaciones internacionales. Rafal Modrzewski, director ejecutivo de ICEYE, señala esta discrepancia: “Es un problema que tendremos que abordar como comunidad”.

Están surgiendo nuevas tecnologías para mitigar estas amenazas. ICEYE obtuvo recientemente un contrato de 1.700 millones de euros para construir una constelación de radares de 40 satélites, mientras que la IA se utiliza para identificar vulnerabilidades en los enlaces de comunicación de las naves espaciales. Empresas como Atomic-6 están desarrollando “armadura espacial” para proteger las comunicaciones a bordo. Más de 100 países han firmado la Carta Cero Desechos para abordar la basura espacial.

El futuro de la seguridad de la infraestructura

La conclusión clave es que estos esfuerzos son sólo el comienzo. El director general de la ESA, Josef Aschbacher, subraya que “estamos en el día 1. Aún queda mucho por hacer”. La rápida evolución de los datos obtenidos desde el espacio, como las evaluaciones de inundaciones en tiempo real de ICEYE, demuestra el potencial de esta infraestructura. El futuro verá una dependencia aún mayor de los sistemas autónomos y las defensas impulsadas por la IA.

En última instancia, el desafío radica en equilibrar la innovación con medidas de seguridad sólidas. Como anima Modrzewski: “Vayan y háganlo… Resuelvan los problemas que existen y hagamos de este mundo un lugar mejor”.

Las vulnerabilidades de la infraestructura global son reales y van en aumento. La inversión proactiva en ciberseguridad, la cooperación internacional y el desarrollo tecnológico responsable son esenciales para garantizar la estabilidad continua de la sociedad moderna.