El controvertido científico chino especializado en edición genética, He Jiankui, que creó los primeros bebés genéticamente modificados del mundo, continúa operando abiertamente dentro del sector biotecnológico en rápida expansión del país. A pesar de cumplir una condena de tres años de prisión por engañar a las autoridades médicas, el investigador de 41 años no es ni marginado ni silenciado; discute activamente su trabajo y afirma la disposición de China a aceptar tales avances.
El curioso caso de la libertad sin restricciones
La presencia continua de He Jiankui en el panorama biotecnológico de China es inusual, dados los estrictos mecanismos de censura y control del país. Aunque su pasaporte sigue incautado, lo que impide los viajes internacionales, se ha convertido en una figura ruidosa, que se jacta de sus investigaciones y sugiere una creciente aceptación de los científicos que traspasan los límites. Esto plantea la pregunta de por qué las autoridades chinas no lo han reprimido por completo.
Según Benjamin Hurlbut, profesor asociado de la Universidad de Arizona, esta aparente tolerancia puede ser estratégica. “En un período de creciente tensión entre China y Occidente… el Dr. He no es visto como un lastre, sino aparentemente como un activo potencial”. Esto sugiere que China lo ve como un símbolo de su ambición tecnológica, particularmente en biotecnología.
Una demanda creciente de investigación no convencional
Durante una entrevista en su apartamento de Beijing, provisto de seguridad por un patrocinador no revelado, He Jiankui afirmó que existe una creciente demanda dentro de China de investigadores dispuestos a desafiar los límites convencionales. Esto indica que, a pesar de las preocupaciones éticas, China puede estar fomentando un entorno en el que se fomenta la experimentación científica radical, posiblemente como medio para acelerar el progreso y afirmar el dominio en el campo de la biotecnología.
El hecho de que China tolere la presencia continua de He Jiankui sugiere una decisión calculada para aprovechar su notoriedad y experiencia para obtener una ventaja estratégica.
En última instancia, el manejo de He Jiankui por parte de China subraya su voluntad de priorizar el avance tecnológico sobre las limitaciones éticas convencionales, lo que podría indicar un cambio en el liderazgo biotecnológico global.
