Los tiburones de Groenlandia, los vertebrados más longevos de la Tierra, están revelando ideas sorprendentes sobre cómo los organismos desafían el envejecimiento. Estudios recientes sugieren que estos depredadores de las profundidades marinas poseen mecanismos biológicos únicos que les permiten sobrevivir durante siglos, lo que ofrece pistas potenciales para terapias antienvejecimiento humanas.
El enigma de la longevidad de los tiburones de Groenlandia
Estos “antiguos tiburones abuelos”, como los describe la bióloga Lily Fogg, pueden vivir más de 400 años. Si bien su longevidad extrema se conoce desde hace mucho tiempo, los procesos específicos que la permiten siguen siendo un misterio. Los investigadores ahora están descubriendo que la longevidad no es un rasgo uniforme en todo el cuerpo: algunos órganos exhiben una resiliencia notable, mientras que otros muestran daños típicos relacionados con la edad.
Ojos que desafían el tiempo
Un hallazgo sorprendente proviene de estudios sobre los globos oculares de los tiburones de Groenlandia. Contrariamente a lo esperado, estos órganos conservan su plena funcionalidad incluso en tiburones de más de 150 años. El tejido muestra un desgaste mínimo, lo que sugiere mecanismos intensificados de reparación del ADN en funcionamiento. Los investigadores encontraron herramientas celulares y moleculares intactas para la visión en aguas profundas, lo que indica que los tiburones no sufren pérdida de visión relacionada con la edad. Este descubrimiento, publicado en Nature Communications, apunta a una sólida defensa genética contra la degradación celular.
La paradoja del corazón: daño sin disfunción
Sin embargo, no a todos los órganos les va tan bien. Un estudio separado de corazones de tiburones de Groenlandia revela cicatrices sustanciales y daño celular consistente con el envejecimiento. A pesar de ello, los corazones siguen funcionando eficazmente, desafiando las consecuencias típicas del estrés cardiovascular en otras especies. Los investigadores especulan que los tiburones pueden producir hormonas protectoras o poseer propiedades tisulares únicas que les permitan soportar daños que resultarían fatales para otros animales.
Por qué esto es importante: una ley de equilibrio biológico
Los hallazgos contrastantes (ojos resilientes versus corazones con cicatrices) resaltan un punto crucial: la longevidad no se trata de evitar todos los daños, sino de tolerarlos o repararlos de manera efectiva. El cuerpo del tiburón de Groenlandia parece priorizar ciertos órganos para su preservación mientras acepta el daño en otros. Esta estrategia puede ser clave para su longevidad, lo que sugiere un equilibrio biológico entre la protección específica de un órgano y la resiliencia general.
Implicaciones futuras: ¿de tiburones a humanos?
Si bien las aplicaciones humanas directas están distantes, comprender estos mecanismos podría revolucionar la investigación antienvejecimiento. Si los científicos pueden replicar los sistemas hormonales protectores o de reparación del ADN de los tiburones, esto podría conducir a terapias para la insuficiencia orgánica relacionada con la edad en humanos. Sin embargo, los ecologistas advierten contra la especulación prematura o las tendencias sanitarias equivocadas “basadas en los tiburones”. Como enfatiza Catherine Macdonald: “No necesitamos salir y empezar a beber sangre de tiburón de Groenlandia”.
El tiburón de Groenlandia sigue siendo un modelo cautivador para la investigación de la longevidad, ya que ofrece una idea de los límites biológicos del envejecimiento y el potencial de prolongar la vida saludable.





























