Bloques de construcción de la vida encontrados en la guardería de Star

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Bloques de construcción de la vida encontrados en la guardería de Star

Los astrónomos han descubierto una molécula orgánica crucial, la metanimina, dentro de una nube de gas en colapso que pronto se convertirá en una estrella. Este hallazgo sugiere que los ingredientes fundamentales para la vida pueden sembrarse en los sistemas planetarios desde sus primeras etapas de formación.

El descubrimiento en L1544

La molécula fue detectada en L1544, una densa acumulación de gas y polvo a 554 años luz de distancia dentro de la Nube Molecular Taurus. Esta nube aún no es una estrella; está al borde del colapso gravitacional, lo que significa que eventualmente formará una estrella y potencialmente un sistema de planetas. La presencia de metanimina indica que estos futuros planetas podrían heredar un “kit de inicio” de moléculas orgánicas incluso antes de que existan.

Metanimina: un intermedio químico clave

La metanimina (CH2NH2) es una molécula simple pero importante en la química orgánica. Es un trampolín entre los átomos básicos y las moléculas complejas como los aminoácidos, que son los componentes básicos de las proteínas. Incluso si se descompone, la metanimina sigue proporcionando elementos esenciales para la vida: carbono, hidrógeno y nitrógeno.

Este descubrimiento no se trata de encontrar vida en sí, sino de comprender cómo las condiciones para la vida pueden surgir naturalmente en el universo.

Por qué esto importa: Formación planetaria

Comprender cómo se forma la metanimina en núcleos preestelares como L1544 podría explicar cómo los sistemas planetarios adquieren su química orgánica inicial. El proceso no es aleatorio; la nube parece estar ensamblando activamente estos compuestos incluso antes de que la estrella se encienda.

Las capas exteriores de L1544, donde las temperaturas son más cálidas, parecen ser los lugares principales para la producción de metanimina. A medida que el material cae hacia adentro, distribuye la molécula por todo el núcleo. Esto significa que cuando la nube colapsa para formar una estrella y su disco circundante, es probable que una cantidad significativa de metanimina permanezca en las regiones exteriores donde eventualmente se formarán los planetas.

De la nube de gas a los mundos habitables

A medida que los planetas se fusionan a partir de este disco, es posible que ya contengan los componentes básicos de los aminoácidos y otras moléculas orgánicas complejas. Si estos planetas son habitables, estos ingredientes podrían conducir potencialmente al desarrollo de vida.

“Esto demuestra que la química prebiótica clave del nitrógeno y el carbono permanece activa incluso en la fase fría y tranquila que precede al colapso, asegurando que los precursores orgánicos… puedan ser heredados por la próxima generación de estrellas y planetas en formación”, escribieron los investigadores.

Este descubrimiento refuerza la idea de que el universo puede estar preparado para el surgimiento de la vida a través de procesos químicos naturales que ocurren mucho antes de que existan los planetas. Las condiciones para la vida no consisten sólo en encontrar un planeta habitable; comienzan con el legado químico del nacimiento de una estrella.